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Mostrando entradas de abril, 2009

El destino de La Botella

-Somos tú y yo. Te tomaré hasta el fondo, cuando no quede nada de ti, te lanzaré por el basurero.  Lo haré como lo hice hace unos días con ese demonio que me perseguía y me tocaba los talones mientras dormía, hasta que lo agarré con una daga de esas que usan para cazar vampiros; lo atravesé por el cuello y su líquido amarillo se evaporó mientras se derramaba. Cuando el acto se había consumado, lo metí en una funda y lo eché al basurero, a ese dónde irás a parar tú. – Dice el Sargento Castillo, como quien cuenta una historia de gloria. La botella lo mira fijamente en tono temerario y le deja saber lo poco que le importa, porque ella es infinita y lo ha visto tantas veces hacer lo mismo en esa barra, y el buen idiota no se da cuenta que es ella misma quien vuelve y se aparece y lo pone a pensar en ese demonio que tantas veces le tocó los talones cuando su cama daba vueltas. El Sargento Castillo tenía ya 17 años en el mismo rango y por las noches que tenía de libertad se bebía el sue

Aspirantes, locos y mas locos

-Se supone que yo debí haber nacido en el 1809- Le dijo al señor que lo miraba estupefacto desde detrás de su escritorio.- Nací en Puerto Plata y me mude con mi familia al Seybo en el 1815, donde crecí y eché todos los pelos que tengo encima. Guapo desde la barriga de mi madre santa y le juro que he amolao mi machete para ese dia en que me llame el grupito de la capital pa peliá como un soldado de guerra. Se supone que nací en el 1809 porque eso dicen mis papeles pero yo creo que naci antes de eso. -¿En qué año estamos ahora?- le preguntan -1841 -¿Qué mes? -Abril. -¿Día? -06 -Correcto, dígame, ¿En qué se va a ir para su casa? -¿Y esa pregunta? En mi caballo- dijo como si era obvio. -¿Usted conoce a Juan Pablo Duarte? -No personalmente, lo único que se es que él está armando un grupo que va a librarnos de la dominación. Uno del grupo va a venir pa’cá y me va a poner a pelear. -Ok. Mira, páralo ahí. Tu problema no es tan serio como lo pintan tus hermanos que te trajeron hasta