Él

Lo deseaba con furia. Sus noches eran amargas cuando se entregaba a otro cuerpo que no era el de Él. Su amor era un barco a la deriva que no encontraba costas donde arribar.

No saciaba sus ansias locas de entregarse en búsqueda de ese instante mágico de felicidad que solo Él llegó a darle; y lo lamentaba aproximadamente cada 15 días, cuando la realidad de su ausencia la golpeaba cuán martillo a su clavo.

Los momentos de felicidad eran solo cuando ella soñaba con su cuerpo; no era nada sentimental, todo era carne. ¡Qué ironía! Ese deseo carnal se había convertido en algo tan sublime que le consumía el espíritu hasta convertirse en parte mecánica de su ser y sus actos.

Todo lo hacía con el fin de que Él se enterara, mas sin embargo nunca se percató de que ella lo adoraba y lo quería de veras. Pobre flor sin pétalos.

Cuando Él la encontró, ella estaba marchita, sin embargo, Él acabó con lo último que le quedaba. Su desgracia comenzó cuando se propuso a buscar al sustituto; clavo que sacaría al otro.

Su cuerpo, nunca encontró al compañero que remplazaría a ese galán que tenía las cualidades emocionales para ser su alma gemela.

Pobre de ella que nunca quiso otra cosa que no fuera Él.

Manuscrito de Pésimo Penares

Estoy al borde de la demencia, pero, ¿en cuál borde?

Recuerdo muy claramente que deje caer mis últimos 2 pesos en una acera y decidí liquidar la existencia en este vano mundo. De un callejón hice mi hogar, y de los basureros, mis restaurantes favoritos. Disfruto del olor fétido que despide mi cuerpo; principalmente mi cabello.
Me regocijo cuando veo a los demás apartarse de mi existencia que solo espera la desgracia final. Mi profesión es esperar que el mundo se acabe como siempre lo han anunciado, desde el día en que cobre mi primera pinta de razón.

Las rosas no guardan color alguno, pues hasta daltónico quedé cuando me dijo ella que nunca más regresaría a mi vivir. Un bueno para nada siempre fui y eso era lo que le gustaba; hasta que se dio cuenta que la vida es más que un roce de pieles e intercambio de fluidos marginados.

Célibe y la parte… No he vuelto a ver una parte húmeda dispuesta a recibir mis mejores nostalgias y deseos… Ni siquiera yo mismo puedo con esta pena. Pero sigo vivo hasta que lo disponga el que me trajo al mundo y diseñó mi destino; para desgracia de muchos.

Sueño cada día con ver como las capas tectónicas de mi planeta se deshilachan, y la lava se apodere de cada territorio; incluyendo los océanos. Del cielo bajará el batallón celestial y se enfrentará a las legiones de la oscuridad en un estadio en el centro de la tierra donde solo los sobrevivientes al ardor del fin serán testigos; en ese grupo estaré yo. Excelente.

Antes de perder la voz, solía aconsejar a las mujeres que no parieran, aunque nunca me hicieron caso. Ahora espero pacientemente ver a sus hijos freírse en este inmenso sartén.

Arde pronto; antes de irme. Arde al fin y déjame presenciar mi destino a cumplir en la tierra.

Confesiones del loco de la calle atraso

En siendo leyendas urbanas y profecías profanas me las he inventado todas; y cuando digo todas, espero que con sus ojitos lo subrayen para que se les quede grabado que yo fui el autor. Les contaré como surgió todo este vaivén de novedades rumoradas a través de las décadas y quizás siglos. Esto comienza así:

En mi época a los niños les gustaba escaparse al rio a bañarse, y este pasatiempo traía muchos contratiempos, pues los niños no inventan nada bueno y menos cuando andan escapados. en fin, yo lo hacía hasta que crecí y me convertí en el loco del pueblo, profesión que me honra y me enorgullece, pues me hace único ante todos los “normales”, gracias.

Al ver que los padres estaban escandalizados por las famosas escapadas de sus hijos decidí contarle a la única mujer que me escuchaba, (y que la a vez pensaba que yo no estaba loco) la historia de “los indios de las aguas”. La hice prometer que no se lo diría a nadie “porque todos pensaban que estaba loco”; pero conociendo a la susodicha, sabía que con solo dar la vuelta, estaría el pueblo completamente enterado y alterado.

“Hay unos indios que salen en el rio y se llevan a la gente para una cueva de la que nunca nadie ha regresado”.

Con esa sola línea se redujo la frecuencia de niños en los ríos. Cabe confesar que esa leyenda fue gratis, solo para ayudar a mi pueblo. ¿Cuánto me pagarían hoy en día por tan buenos resultados? Estuvo buena esa leyenda y más para ser la leyenda de un principiante; todavía suena de vez en cuando.

Pasaron años hasta que se presentó la pequeña mala costumbre de unos cuantos maleantes de robarse los animales de las finca…
A la misma señora, que Dios tenga en gloria, le dije que un tío mío se consiguió un Bacá para que le cuidara su finca a cualquier intruso se lo come; pero eso si, hay que sacrificarle a alguien de la familia para alimentar sus poderes… El resto ustedes ya se lo saben…
Otra que di de gratis pero valió la pena… ¡Sabrá Dios a qué animal han cogido para las propiedades que hay que cuidar y a cuántos han sacrificado después de ese cuentaso!
En mi lista están unos cuantos muy famosos ya: La ciguapa (para los mujeriegos), El galipote (para los parranderos), Los Biembenes (para los curiositos).

Me cansé de rodar y por el único rumor que cobré fue por el de un niño que nació en Azua con un sello maldito de 3 dígitos en la frente; al nacer el niño habló y sus palabras fueron: “Si creen que yo soy feo, mejor prepárense para lo que viene pronto que será peor”. Luego de que dijo esto murió junto con la partera que lo recibió al darle un infarto por culpa de tal escena.
Si. Toda esa genialidad es de mi autoría y se la vendí a una nueva iglesia que no tenía muchos adeptos, me la compraron en mas o menos lo suficiente como para suplirme de picadura y papel para los cigarrillos de 2 meses. ¿Para qué más?

¿Mencioné que en el 1998 (ya sin mucha imaginación) me inventé un maremoto que movilizó mas de la mitad de mi país?

Díganme ustedes si no vale la pena ser un loco de vez en cuando.

Algunas palabras

Así concluye el sueño de Duarte. Si en algún momento se les hace difícil leerlo, les recomiendo que copien y peguen la serie completa en el orden recomendado al inicio de cada uno de los mini capítulos en un documento Word o cualquier notepad.

Quisqueya brava, ¡No dejes de parir!

Anoche hablé con Juanpa: El despertar

Antes de leer esta entrada favor leer "Anoche hablé con Juanpa: El patio", dígase la publicación que antecede a esta.

-"Nunca quise tiranos ni el desperdicio de sangre para nuestro pueblo. Me han contado que todo va corriendo bien en tu era; salvo que los mismos coludos y bolos no han desistido en su afán por gobernar a su manera, y no como mi república se lo merece. No apoyo las negociaciones que ponen en peligro la soberanía por la que tanto se ha luchado.
Dios, Patria y Libertad lo cambiaron por Dinero, conveniencia personal y corrupción. Ojo con eso; no estoy diciendo que todos son malos, pero los buenos son pocos y no tienen dominio del poder.
El poder se está utilizando para beneficiar a los clientes internos de la empresa del Estado; no pienses que no estoy enterado de nada, pero me molesta mucho que utilicen los principios nacionales que sembramos los trinitarios para endosar un cheque destinado al bienestar de unos pocos y a la desgracia de tantos que se levantan temprano a buscar el pan de sus crías.
Hoy estás viendo como estamos gobernados por otra nación y de ahí sale la furia que desata una independencia inevitable envuelta en una muy necesitada revolución. Mas la diferencia es mínima con lo que estás viviendo tú en tu época. Esta revolución que estoy planeando no es por el simple hecho de que estemos bajo dominio extranjero; esa lucha se librará y saldremos victoriosos. Tu lucha debe ser por librarse del descontento quisqueyano. Si es preciso sublevarse para librar a tu patria de una opresión, la nacionalidad del gobernante es irrelevante.
Indómita y brava se mantendrá la República Dominicana aunque la pisoteen millones de veces si de su vientre siguen naciendo ciudadanos que la aprecien y deseen el bienestar común.
Ahora hijo, levántate que tienes trabajo por hacer."

El despertador en ese instante sonó con auténtica energía, haciendo que me quedara con la palabra en la boca, me pusiera de pie y sonriera al ver el sol visitando a mi tierra, la hija de la Trinitaria. Me pregunté si algún día volveré a tener la dicha de conversar con el visionario protagonista de mi libertad.

Anoche hablé con Juanpa: El patio

Antes de leer esta entrada favor leer "Anoche hablé con Juanpa: El encuentro ", dígase la publicación que antecede a esta.

-Yo simplemente soy un ciudadano de la República Dominicana- Le dije para probar su reacción.

El sonrió y dijo:
-Ven, vamos al patio.

Así nos dirigimos al patio dejando a la joven que me acompañaba a paso lento. El caminaba con las manos entrecruzadas, colocadas atrás. Vestía de traje ceñido gris, impecable y calzaba unos finísimos zapatos negros. Yo estaba maravillado con su postura, tal cual se le aprecia en los cuadros que hay en los ayuntamientos y en las oficinas gubernamentales. Seguimos esquivando al público ansioso que estaba esperando la obra, llegando así, a un patio oscuro y frondoso que emanaba frescor de una pequeña reciente lluvia.

-¿Dices que eres Dominicano? Entiendo… Eres uno más de esos que vienen desde el futuro. No es la primera vez que pasa. Pocos han regresado y por eso no me sorprende, porque vienen al mismo lugar y a la misma hora. Me alegra bastante tenerte por aquí. – Dijo en tono muy cálido, comprensivo y lleno de sabiduría.

-Duarte… No sé qué decirte.

-Eres mi amigo; llámame Juanpa. Y no sabes que decirme ahora, pero realmente no es necesario que hables. Tus palabras se quedaran aquí en un sitio donde no tendrán función alguna, salvo que sean preguntas a las cuales yo les tenga una respuesta que puedas llevarle a nuestro pueblo amado. – Hizo una pequeña pausa y siguió- Muchas personas de las que conoces han venido a consultar y parece que no escuchan muy bien.

No quise entrar en esos detalles pero si le dije que era todo oído y que sabía que algún mensaje él quería enviar.

-De la gran lucha que estamos a punto de librar, solo nos queda el nombre en tu tiempo. ..
Así comenzó el padre de la patria su breve ensayo.

….

Anoche hablé con Juanpa: El encuentro

Antes de leer esta entrada favor leer "Anoche hablé con Juanpa: El rompecabezas ", dígase la publicación que antecede a esta.

Me apresuro a seguir a la señorita hacia el lugar donde presentaban la obra y los sudores brotaban de cada poro de mi cuerpo, logrando así, formar una capa mojada en mi espalda. Seguimos caminando en silencio y veo a dos hombres negros sobre caballos con uniforme castrense, los cuales nos miraban como a sospechosos; gesto que nuestra querida amiga ignoró muy adrede, haciendo que la secundara en el gesto.

-Agárrame la mano para que crean que somos una pareja; con eso vamos a reducir el nivel sospecha.- dijo ella casi en susurros.

Yo asentí con ese placer que solo la complicidad sabe propinar y agarré a mi dama cuan si fuésemos una pareja de recién casados y apaciguamos el paso.

-Ya estamos llegando. – Me dijo.

Yo solo la seguía. En menos de 2 esquinas, ya podía ver un casón antiquísimo casi hecho ruinas con un letrero modesto anunciando: “ESTA NOCHE: LA VIUDA DE PADILLA”.

Entramos al sitio y todo el mundo estaba reunido en un pequeño recibidor, me imagino que haciendo hora hasta que la obra empezara. Mi acompañante me comenta algunos nombres que no recuerdo y me preguntó si quería conocer al director de la obra; asentí y nos dirigimos hacia donde él.

-Muy buenas noches distinguido; aquí le presento a un amigo que está de nuestro lado. Es nuevo en todo esto.- dice mi amiga en tono reverente.

El Director de la obra se queda mirándome fijamente y sentí como si me estuviesen escaneando en un aeropuerto.

-Mucho gusto soy Juan Pablo Duarte. Mis amigos me llaman Juanpa.

En eso me detuve a pensar por 15 segundos:

¿¡QUE!? ¿¡JUAN PABLO DUARTE!? … Dígase que estoy en la grandiosa Filantrópica, años antes de la independencia nacional; de repente todo está teniendo algo de sentido. Definitivamente tengo que hablar con él a solas…

....

Anoche hablé con Juanpa: El rompecabezas

Antes de leer esta entrada favor leer "Anoche hablé con Juanpa (Intro)", dígase la publicación que antecede a esta.

Por alguna razón me encuentro caminando en la calle Isabel La Católica en la zona colonial de Santo Domingo, de noche y sigue el apagón. Estoy en la zona como dije anteriormente, pero está mucho más silente y no veo rastro alguno de vehículos (cosa bastante extraña). Veo gente sentada en las aceras hablando en diferentes tonos y con ropa un poco excéntrica.
Decido seguir mi paso sin confiarme mucho, pues aun no se qué rayos pasa y decido caminar a ver si puedo vislumbrar algún sitio familiar para convertirlo en mi punto de referencia para llamar un taxi. No he visto el primer descontento con la falta de energía eléctrica mas todo el mundo está aparentemente conforme con sus lámparas de gas o sino velas. Me sigo haciendo el guapo manteniendo mi marcha hasta pasar una esquina sin doblar.

No estoy ubicado hasta que llega una señorita de dulce aspecto y me dice:
- ¿Vas para la obra de hoy?
Yo le pregunto curioso: -¿Cómo se llama la obra?
-“La viuda de Padilla” de Martínez de la Rosa
Asombrado le dije que por supuesto iba a ir.

A todo esto cabe mencionarles que no tenía las mas mínima idea de qué me estaba hablando; yo solo le estaba siguiendo la corriente a la jovencita.

-¿Te llegó invitación oficial o simplemente te invitó alguien más?
-Me llegó una oficial pero en verdad se me extravió.- Le digo con un tono algo tímido para ver hasta donde seguía el juego.
-No hay problema, todo el que tenga un poco de conciencia nacional puede ir. Hay que hacerlo rápido y medio calla’o porque tú sabes que Carné tiene muchos espías y ellos no tienen los juegos livianos.

En mi mente se estaba armando un rompecabezas un poco gigante pues si mal no recuerdo el tal “Carné” fue un gobernador que databa de más años que nuestra misma República.

-El tiene unos cuantos jabladore si.- Le dije para no pasar por idiota.
-Pues te espero por allá, me dicen que esa obra muy fuerte y que los que actúan en ella, ponen el alma.

No me importaba lo que estaba pasando, yo solo sé que todo estaba cada vez más raro; esto me tenía emocionado, aturdido y confundido.

-¿A dónde irá a parar todo esto? – pensé, mas sin embargo no quería parar hasta saber donde carajos estaba parado en ese momento.


...

Anoche hablé con Juanpa (Intro)

La noche estaba rara; un búho coreaba sus cánticos siniestros y la luz de la vela no hacia bien el trabajo de dejarme leer unos párrafos perdidos de un libro antiguo que hablaba de un “Viejo y el mar”.

Decido mirar por la ventana a ver si veo a la macabra ave nocturna para así espantarla. Todo fue en vano pues como sabrán no había luz y lo único que me quedó fue acostarme bajo el festival interprovincial de mosquitos que bailaban sobre mi cuerpo y se jactaban de mi sangre cuan borrachos en un bar de mala muerte. A todo esto el verano estaba en su clímax, razón por la cual mi sábana se humedeció hasta la última esquina. Mis ojos lentamente se cerraban y los mosquitos batallaban para impedirlo hasta que el cansancio y el aburrimiento hicieron su trabajo; transportándome así, hasta los brazos de Morfeo.

Usualmente mis sueños son en blanco y negro, con sonido mono estéreo; a diferencia de este que estoy a punto de relatar. Calidad Blue Ray con surround system en una plasma de 65 pulgadas…

Sendo

Comenzó a peregrinar cuando apenas era un infante, y sin razón de ser la calle estuvo en cada momento de su vida; sin calor, sin amor ni confort, solo camina. Y cuando digo camina, me refiero a que en realidad este es su oficio.

Que camino largo ese que recorre Sendo. Los arboles lo miran y se apiadan de su frente que brilla sin importar la hora en que lo encuentro. El suelo se ha convertido en su fiel aliado que no lo abandona ni siquiera para dormir.

Todo el mundo lo ha visto con su caja de tereques que siempre lleva a rastras aunque nadie sabe que él hace con eso; si lo vende, si lo bota o lo recicla, lo cierto es que todos los días es lo mismo.

Me pregunto ¿Qué clase de sueños tiene o tuvo?, ¿Qué come? El no pide dinero ¿Se habrá enamorado alguna vez? No soy quien para juzgar si Sendo está loco o no; lo que sí puedo asegurar es que su familia (si es que tuvo alguna) no debió descuidar su existencia de esta manera y es por esto y más que muchas veces pienso: ¿Qué misión en la vida tienen este tipo de personas que parecen estar en el centro del limbo?

En Quisqueya, a diferencia de muchos países des-arrollados, (y pongo el guión para que entiendan) nosotros sí que estamos arrollados, y de muy mala forma. Tanto así que a este tipo de “loco manso” como le dicen en la calle, los dejan a la suerte, no a un sanatorio.
¿Sabían que estoy de acuerdo con eso? Si lo estoy.

Es muy triste ver como en países desarrollados desde que detectan una pequeña deficiencia mental a temprana edad, los envían a un centro donde los atiborran de pastillas “para controlar los desordenes de conducta”. Todo esto es para que al cabo de 5 años el paciente se convierta en un vegetal.

A quien tenga una persona con cualquier tipo de discapacidad mental (a excepción de gente agresiva o compulsiva), tiene el deber de atender y dar cariño que de seguro es más efectivo que una píldora come cerebro.

Ladrones y Policías: Ladroncías o Polidrones?

- Me rompieron el vidrio ahora mismo- dice el taxista muy exaltado. – Son los mismos policías que están atracando, haciendo el papel de ladrones y de malones.

Yo, sorprendido le pregunto que como sucedió todo, a lo que él contesta que fue a buscar a un cliente, que por mala suerte un colega ya le había robado y se estaba devolviendo por una calle oscura en la que había una luz alta y unos motoristas estaban medio a medio conversando. A todo esto nuestro amigo del taxi pega el freno para no chocarlos y grita:

- ¡Cualquiera se los lleva hijo e’la gran puta! ¿Por qué no bajan esas luces?

Esto provocó que los malandros se desmontaran del motor cada uno con pistola en mano desafiando:

- ¿Que fue lo que tu dijiste infeliz?

En lo que uno dice esto, el otro con la rompe el vidrio de la parte delantera con la misma pistola de un solo golpe; el taxista acelera y se les escapa. Ellos se tomaron la libertad de sonar dos disparos en medio de la vía pública… ¿Qué importa? Somos los dueños de la calle, me imagino que pensaron.

Le pregunto - ¿Cómo sabe que eran policías? –

A lo que me contesta:

– Estaban armados (parece que nadie puede andar armado en la calle) y no estaban robando, andaban vestidos de civil pero se incomodaron porque un mojón como yo les habló duro. Coño… Me tenía que quedar jugando tablero, bien me lo dice el viejo que no haga servicio de noche… Ahora tengo que pagar a la central (Esa es una tarifa que los taxistas pagan semanalmente) y también el jodido vidrio este. Si voy a poner una querella me meten preso ellos mismos o me entran a macanazos.

-Amigo, le recomiendo que haga de este, su último servicio por hoy y váyase tranquilo pa’ su casa. Cuando el día no está para uno, mejor uno se acuesta. – le dije aunque fui ignorado.
Yo aun no he llegado a mi destino y pienso: “Y si los mismos tigueres esos lo andan persiguiendo hasta yo voy a llevar”. Por suerte ya llegábamos y le indiqué por donde tenía que doblar. Le pagué y le deseé suerte.

Y suerte es lo que necesita todo aquel que anda por las calles buscando los chelitos. Por ahí andan los ladrones y los policías disputándose la supremacía de las calles. Creo que de vez en cuando entre ellos se intercambian de bando; todo con tal de sacarle provecho al que honradamente “se rompe los cojones para mantener a su familia”.

Mal aspecto

-Si señores, el más veloz del mundo- decía el anunciador.

La multitud generaba un sonido casi silente que deparaba algarabía. Los globos, las golosinas componían un ecosistema de colores que se combinaba con los payasos y bufones. Todos los niños estaban de manos con sus padres y los recién novios abrazados compartiendo risas y furor.
En una esquina distante estaba un personaje un poco siniestro; pues era una especie de payaso, pero sin color. Su caseta era gris tanto como su desgastado maquillaje combinado con el polvo del camino. Zapatos rotos, barba, una barriga desorbitada y cabellos rojizos largos bajo un medio sombrero.
Nadie se acercaba pues era de aspecto repugnante y odioso. Hasta que un día un joven de aspecto jovial se atreve a hacerle dúo.
-¿Qué hay viejo?
-Nada… Estoy aquí asegurándome de que todos estén felices.
-¡Si ta’bien! Con ese mal aspecto que tú llevas encima lo que menos puedes hacer es feliz a la gente.
-¿Gente? ¿A cuál gente? –dijo mal aspecto en tono desafiante.
-Todos los que están aquí.
-Los que están aquí son felices. Mírate esa cara de contento que tienes; incluso tienes tanta felicidad que sientes curiosidad por saber que de mí… Se ve que no tienes novia porque estás aquí preguntándome que hago con mi vida, pero eres feliz.
-Entonces… ¿Cómo te aseguras de que todos estén felices?
-Con que me miren, ya me aseguro de que sean todos felices. Sencillo como eso.
- Óyeme… Pero me la pones más difícil que un cónsul americano…
-Mírame detenidamente y analízame; es más por ser el único curioso te contare lo mío y serás más feliz que los demás:

“Mi historia se resume, en que mi niñez la pase volando, pues desde que tengo uso de razón trabajé. Trabajé hasta el cansancio y me casé con una loca que tenía dinero y se lo gasté. Me lo fumé, lo mujerié, me lo bebí y lo jugué. Así que ella me botó y en ese día me di cuenta que tenía hijos, y digo tenia porque se fueron para no volver con su mamá.
La tragedia se apoderó de mí hasta que encontré esta feria y me propuse a viajar con ella hasta donde ella se fuera. Lo único que hago es cargar y descargar todas las carpas cada vez que hay mudanza. El resto del tiempo me la paso viendo a la gente reír y compartir en familia: Así me aseguro de que todos están felices.
Te dije que ibas a ser más feliz que ellos porque escucharás mi consejo y nunca serás como yo; quien se confinó a este uniforme de desgracia con el cual le recuerdo a todos los que entran en este lugar tan hermoso y de colores, que también existe un lado oscuro del cual tienen que alegrarse de no pertenecer. ¡Ahora vete joven, que la desgracia se pega!”


El muchacho salió corriendo aterrorizado, pero a mitad de camino comenzó a reírse pensando: Este tipo ‘ta loco.

Desaceleró el paso y quiso devolver la mirada y decirle adiós con las manos...

¿Mal aspecto donde?

Eterna calle

Siempre estaba con ella, su amiga fiel; la guitarra. Solía sentarse en el parque a tocar melodías olvidadas por las generaciones más antiguas, aun así, las tocaba con energía y fervor. Su barba sucia y descontrolada llamaba la atención de cualquier joven con aspiraciones a la vagancia y tendencia vagabundista, incluso poseía un club de fanáticos. Los más fieles seguidores que le llevaban una “chatica” de ron para que siguiera el pintoresco recital. Sombrero (que no podía faltar) con escasas monedas que le daba forzosamente para comprarse pan y agua. ¿Quién dijo que no se vivía de pan y agua? Falso; Luis (así se llamaba) si podía, pero había que darle alcohol.

Sus amigas eran las palomas que bajaban a comer migajas a su alrededor; ojo, era él mismo quién se encargaba de buscarlas. Sus amigos eran los “palomos”, quienes se sentaban a escuchar sus tonadas para olvidar las penas que desde “fetos” enfrentaban. La noche era su más antiguo y adorado amor, razón por la cual siempre se dedicó abnegadamente a salir con ella a pasear hasta que las ganas de estar despierto cesaran.

Muchos se burlaban, otros lo ignoraban pero indudablemente se convirtió en un icono del parque. El no hablaba, solo cantaba. No reía, ni lloraba; parece ser que su vida se la entregó a la música, esa que siempre regaló.

No lo vi morir, ni escuché nada al respecto, solo sé que se fue en una de las tantas citas con la noche y dejó una nota de despedida; según me cuentan esta decía:

Cuantas cosas lindas que no veo aquí… Me voy pa’l monte pa’ que me acabe de llevar quien me trajo.

Los palomos han crecido y se perdieron entre la gente. El cemento acabó con unos cuantos. De los que sobrevivieron, solo uno consiguió una guitarra y con lo poco que aprendió ha ido adquiriendo la posición de Luis; a diferencia que este toca bachatas de esas “corta venas” y la barba no está tan poblada aún.

La silla del olvido



Una vez más me encuentro sentado en la misma silla donde tantas veces me senté a ver como el sol jugaba a esconderse y la luna salía a buscarlo. Solo una vez, pude ver como una estrella se fugó, cargando en su cola un millón de deseos de tantos ilusos que jugaron a la fantasía. La noche olía a pasado, adolescencia, rebeldía; olía al primer trago de ron y hasta al primer cigarrillo. Si el entorno olía a todo lo dicho, pues por supuesto tenía que oler al primer amor.

En el horizonte llegue a ver una terraza, donde se bailaban viejos merengues que despertaron al adulto que dormía en mi cuerpo y que me incitaban a pegarme a la chica que me dijo un día poco común que mi vida seria para adorarla. ¿Cuánta gloria cabía en un solo ser? Su belleza era incomparable e incalculable, razón por la cual decidí soltar los caballos desbocados que permanecían en su corral y así como corrían, di mis más nobles e indomados sentimientos.

Pestañé por un instante y sopló una brisa que traía consigo muchos trozos de papel escritos con poemas que jure nunca más entregaría. Por eso ignoré el instante…
El gato se acercó y me dijo:
-Cambia el tema.

Asentí y puse un poco de música de la temporada y con esta los pies sobre la tierra. Entré a la casa y me esperaban mis 4 hijas y mi mujer en la mesa con la cena servida; me quitaron los zapatos y las medias.

Mi mujer dijo:
- Cuando terminen la cena vamos a dormir; su papá tiene trabajo y ustedes tienen que ir a la escuela.
El gato me miró con una risa burlona y se fue por la ventana.

Email de despedida de Domingo Quisqueya

Querida Sra. Feudal,

Olvidado queda ese momento en que fallé a tu favor. Me rendí cuan niño inocente ante tu encanto angelical; perseguí tu sueño queriendo hacerlo mío, enajenándome de la realidad que hoy contemplo.

Nunca prometí nada que no cumplí, eso lo sabes; mas sin embargo me llaman los campos, los árboles, el olor a primavera aun cuando es otoño, las lluvias, la pobreza, un pueblo con hambre, ignorancia, analfabetas, promesas sin cumplir y una deuda infinita en la que sospecho estás involucrada, aunque no te culpe por ello... Todo esto es consecuencia de lo ya mencionado; por lo que no te debes sentir mal.

No interpretes que soy mal agradecido, porque me has dejado vivir y no terminaste con mi vida cuando pudiste hacerlo, en serio agradezco tu bondad.
Exiges mucho de mí, cosa que no aguanto. Mi tiempo no lo pretendo gastar en ti, ni mi dinero. Prefiero donarlo a la causa sin fin que me depara mi destino.

¿Qué si me voy solo? Ni de juego.

Conmigo se van mis sueños propios, no los tuyos. Con ellos haré que mi lucha no sea en vano y así no desfalleceré en mi intento a lo imposible. Voy con mis manos para hacer obra viva de mis propios sueños, esos que ya te dije que son tan míos. Mis maletas van repletas de paciencia, fortaleza y sabiduría; esta última es para aprender a sobrevivir ante tanta injusticia y saber tornar mis enemigos a mi favor.

Que sea el tiempo que decida tu tan esperada caída, pues no te olvides que hasta la belleza cansa y la tuya nos cansó. Eras bello como una noche en la playa y así como el mar eras de grande; hasta que te diste cuenta de lo importante que eras y de eso presumiste. Ahí comenzó tu desgracia y abusaste por el hecho de que ante ti estaba rendido.

¡Ay ombe!... Lucharé con lo que tenga… Total de alguna manera saldré a flote porque al igual que tu tengo larga vida; tan larga que los mas descabellados abusos me han afligido y hasta el trauma lo he olvidado. ¿Y dónde estoy? En el mismo sitio donde me puso el más grande de todos, así que cuídate tú porque yo estoy en el mismo medio de todo para que el frio no me congele y el caliente no me queme.

Para serte sincero y veas lo poco que me importa, hasta de los huracanes me hice amigo, que por cierto me pasarán a visitar y aunque mucho desorden hagan en mi casa, de ti no quiero ayuda si un beneficio quieres sacar.

Hasta nunca,

Domingo Quisqueya
 
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