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Entradas

Esta Navidad

Odio esta navidad tanto como las que no te he tenido a mi lado. Odio esta navidad porque nada es igual Odio esta navidad porque ya no comparto Odio esta navidad porque no estoy en mi lugar Odio esta navidad porque no tengo un arbolito Odio esta navidad porque cuando pequeño la solía amar Odio esta navidad porque no hay reyes magos Odio esta navidad porque mi rumbo no acabo de encontrar Odio esta navidad por tantas luces Odio esta navidad y la gente sigue igual Odio las jugueterías pero no a los niños Odio la edad que tengo en esta época del año Odio el no poder amar esta maldita navidad Odio esta navidad, pero no es que odie La Navidad en general Odio esta navidad porque tengo casa mas no tengo hogar Odio esta navidad porque llegó muy rápido Odio esta navidad y estoy llegando a pensar que es un problema personal Odio esta navidad y no hay más nada que hablar Odio esta navidad aunque a la próxima la llegue a amar Feliz Navidad a todos. Esta es solo mi navidad 2009, qu...

Un taxi por favor: Compenetración

Esta es la continuación de: Un taxi por favor, si no lo ha leído, por favor ver la entrada anterior. Sin tener que tocar bocina Casimiro y Darío se sincronizaron de manera tal que solo hizo asomar el taxi cuando ya el cliente se había subido. -Buenas noches Casimiro, noche fresca ¿no? – Dice Darío en tono jovial y calmado. -Definitivamente, ¿Cómo le fue? -Muy bien diría yo -Ok. Darío, me da curiosidad el saber como es que voy a ganar tanto dinero como promete. -Tú tranquilo, eventualmente ya verás como hacerlo, se me olvidaba decirte que voy para un hotel y necesito que me esperes hasta que amanezca ¿Está bien? -Normalmente trabajo casi de amanecida, asi que no veo ningún problema. -Dirígete al malecón que me quedo en el 5to. Sin decir mas Casimiro lo llevo al 5to y lo esperó cuan perro fiel a su amo en el parqueo subterrado hasta el amanecer. A las 7:05 AM se apareció el cliente y le pidió que le llevara al aeropuerto. “Este señor no pregunta precios y solo da ordenes, debe disponer d...

Un taxi por favor

Un viento seco y frio rondaba las calles de Santo Domingo ese invierno en que la luz se iba por periodos extensos y la delincuencia vigilaba las esquinas de los barrios principales; esos días en que el ayuntamiento en vez de tener el programa “Barrio Seguro” tenía “barrio sálvese quien pueda”, manzanas, peras, turrones y dulces navideños colgando de las casetas llenas de lucecitas de muchos colores alegóricos a las fiestas pascuas. Como siempre Casimiro hacía su turno de taxi de amanecida, y su vida transcurría de lo más normal, sin excesos ni historias fantásticas de esas que se pueden encontrar en canciones de Arjona. Simplemente hacia sus turnos a lo largo de la noche entre las calles amazónicas de la parte baja de mi ciudad capital. La temporada estaba media lenta como de costumbre y recibe por radio un servicio de un cliente que vivía en un residencial retirado, con mucho gusto responde positivo, y cuando llega a buscarlo se sorprende de el porte y elegancia de este caballero que ...

Cuando ya no sea útil.

Cuando ese día llegue, en que mi brillo no te llene, mis pasos te molesten y mis palabras te irriten; quiero que respires y recuerdes las siguientes cosas: Recuerda ese día, ese instante en que nos cruzamos por vez primera, cuando para mi eras un templo místico encantando y el misterio rodeaba tu aura infinita e indescifrable. Recuerda mis palabras que te enamoraron y las miradas que te hipnotizaron. Recuerda que nos enamoramos de la belleza y nos acostumbramos a las desventuras de la vida. Recuerda por favor, que alguna vez fui el sabor del mes en tu heladería y a veces tan solo mirarme de reojo te sonrojaba. El día en que mi amistad no sea útil, recuerda que cuando nos conocimos, nos necesitábamos, luego nos acostumbramos, y desde entonces nos compenetramos. Recuerda que dijiste que no faltarías (Aunque hoy estés ausente) y que la mano en fuego por mi metías. Recuerda todo esto cuando vayas perdiendo tu admiración hacia nuestra verdadera amistad para que no pierdas el concept...

Todo es todo y nada es nada

Una telaraña tejida desde hacía más de una década, parecía una hamaca de insectos o tal vez un parque de diversiones para seres diminutos, un olor a miseria de esos que solo se dan en los bateyes remotos como en el que Simón vivía. Su bodega nunca tuvo años de gloria ni días dorados, y las escasas provisiones que quedaban habían aguantado el último aguacero que acabó con el cielo raso amarillento cubierto por hojas de zinc oxidado. Solo los enlatados sobrevivieron y uno que otro tipo de vianda, todo se había ido con la crecida del rio provocada por ese mal tiempo. -Mudémonos de aquí. Que de esto no sacas nada, solo estas esperando que un día cuando estemos todos dormidos se meta en rio a la casa y nos lleve pa’casa del carajo.- le decía la mujer desesperada, con los niños mirando con ojos de susto y sofoque. -Tú no sabes nada. ¿Cuánto tiempo tenemos viviendo aquí? ¿Te ha faltado comida en la mesa? Nunca. Pues si no sabes de lo que estás hablando mejor no opines.- Decía Simón terca...

El momento

En ese momento tan degradante donde se hacía tan pequeño su existir, donde el vapor inundaba el pequeño contexto al que se reducía su existencia… Solo pensaba: Vamos que tú puedes, no eres el único que está pasando por esto. Una gota mas de sudor acompañaba pensamientos extraños que embriagaban su mente y hacían que la situación sea más tensa, en donde surge la pregunta: ¿Y no hay nada para leer? Han pasado varios minutos, ni tantos pero es tan agobiante la situación que le pide a Dios que aliviane su carga y le acompañe en esa travesía que pasaba de vez en cuando durante cada semana desde que tenía uso de razón. Mientras el personaje de esta historia sufría la decadente, degradante, desgarrante, atroz, espeluznante, escasa, vil y horripilante situación; el mundo giraba de lo más normal: Se oían niños en la cercanía jugando a la pelota, uno que otro perro ladraba, algún joven tenía la computadora encendida y se escuchaban los tenues sonidos del tecleo mezclado con las melodías de ...

Tose duro y escupe

Sonreí cuando esa gota cayó sobre la palma de mi mano. Solo me acordé de ese día en que sequé tus lagrimas para decirte que todo iba a estar bien, recordé lo buena persona que eres y que tus sentimientos tal como una fuente de agua fluyen y se quedan luciendo su esplendor bajo los rayos intensos del sol de verano en posición ecuatorial. -Tengo mucho miedo de fracasar. -¿Por qué? Si el fracaso no será el que determine tus logros, será solo una fase, como en todo. Pero debes de perder ese miedo. -Lo pones muy fácil. Pero sabes que a la hora de la práctica no es tan sencillo. -Nadie dijo que sería fácil, pero como te dije debes de prepararte. Es tan sencillo como mentalizarte a enfrentar el dolor. Tose duro y escupe. -¿Tose duro y escupe? ¿De qué hablas? Yo no estoy enfermo . - Es solo un ejemplo, cuando quieres hacerte el idiota lo haces tan bien, pero te lo voy a explicar. Sabes que cuando yo era pequeño era asmático y cuando me daban mis crisis, mi pecho se congestionaba h...