lunes, 24 de agosto de 2015

III (X)


Soy amante de la melancolía
Novio de la nostalgia
Enamorado de la soledad 
y esclavo del tiempo
quiero no querer
y muero si no quiero
Egoísta desde siempre
Aprendiz de ser sincero
Charlatán, Ex Don Juan
Ex galán, Nuevo viejo.

Soy un grito mudo
que se esparce en el viento
Tu más cruel pesadilla
Tu más dulce recuerdo
Quiéreme siempre
como siempre te quiero
con las mañas, con defectos
Sin olvido, con anhelo
en calma, en tensión
en cordura y en recelo.

Amo de tu libertad
Esclavo de tu recuerdo
Ese soy yo aunque no lo creas
Aunque no rimen estos versos
Soy más de lo que esperas
Soy más de lo que muestro
Soy más de lo que callo
Soy más de lo que siento
Soy tanto que no sabes
Soy menos de lo que creo.

martes, 23 de diciembre de 2014

El cuento maduro de la Navidad



El lavamanos estaba botando agua caliente sin pausa y en gran cantidad mientras le hablaba en voz baja un joven a otro que lo observaba en silencio:

“Debo tanto y quisiera pagar…

Debo muchas explicaciones de cosas que verdaderamente no sé explicar y que no se si en realidad importan o cambiarán para bien la vida de alguien incluyendo la mía.

Debo volver a ser más callado. La soltura no me sienta, siempre he sido muy discreto.

Debo volver a ser celoso de mi vida, de mi privacidad, de mi independencia.

Debo dar más…Ser aquel muchacho encantador de antes, que no temía a la aventura.”


El que guardaba en silencio de pronto lo interrumpió:

“Veo que quieres magia. Quieres ser quien eras y me das asco, porque no estás apreciando que eres todo lo opuesto a lo que tanto te endeuda hoy día. Por lo que hoy, puedes decir que has saldado cualquier cosa que te abruma producto de quien fuiste.

¡Estúpido! lava tu cara con un poco de esa agua caliente que abriste hace cinco minutos, porque hace un poco de frio en esta navidad y yo me desvanezco.”


Así lo hizo el confundido joven y cuando levantó la cara vio el espejo empañado por el vapor y pensó que en año nuevo debe tomar la vida más en serio y dejarse de quejar tanto…

Limpió el espejo y sonrió viendo su rostro un poco cambiado y con notable madurez de esa que traen los años… Diluyéndose así aquel joven que lo acompañaba hacía poco, dándole paso al nuevo hombre que desde ese momento lo escucharía cada mañana hasta quién sabe cuando.

Al salir del baño encontró su casa vacía porque sus invitados se habían retirado, se tumbó en el sofá un poco ebrio y se quedó mirando un letrero que colgaba en la pared posterior al comedor que decía: HAPPY NEW YEAR 2015!

jueves, 24 de abril de 2014

Tiempo Viral



En un instante de gandulería pienso y luego existo en un lugar remoto llamado “mimundo”, por falta de creatividad. Con mi latente incertidumbre, que cuando quiere se activa, me pongo más complicado de lo normal y hago lo mismo de siempre: Complicarme.

No obstante escribo, aparentemente sin un norte, sobre tantas cosas, en todas partes, en cada brecha, en tantos formatos que a veces yo mismo me avergüenzo de lo estéril de esta maldita vocación. Creo que el mundo al ser tan abierto (tanto en lo real como en lo virtual) para todos, se convierte en un gran pozo donde todos hacemos, respiramos, sabemos, consumimos, amamos, representamos y soñamos lo mismo.

La inteligencia y el carisma tienen atajos hoy día, porque retuitear cualquier “frase sabia” te convierte en ídolo de masas o más bien en un retuídolo, lo cual no está mal para los tiempos porque las cosas evolucionan y cambian, y claro que sigo la corriente, pero de vez en cuando se me entran los reveses propios de los caraduras que el tiempo amenaza en dejar atrás si no ponen de su parte. Solo basta con ser “Viral” para darle la vuelta al mundo por haber cometido una estupidez de esas que pasan día a día a cualquiera y haberla grabado en un video de seis segundos. Felicito al que no piense aunque sea de vez en cuando que eso no es patético.

La estabilidad ya no es parte del éxito, éste, más bien se define en base a cambios: Cuantas veces ascendiste o cambiaste de posición laboral, cuantos carros has cambiado, cuantas veces has renovado tu casa, cuantas veces has entrado y salido de la bancarrota; hasta cuantas veces te has casado y a medida que voy analizando lo que escribo, me doy cuenta que la cantidad de veces que efectúas cambios es más importante que el cambio mismo.

Entonces hoy pido perdón por ser tan irracional ante todo lo que está sucediendo en el presente y confieso que solo quiero una estabilidad progresiva que sustituya lo viral y efímero de las tendencias actuales.

miércoles, 23 de abril de 2014

Los finales del amor



 …Y fuiste tan mía que nunca pensé que algo tan lindo y tan bueno tuviera fin.

¿Y Qué más da?

Mira pues todos los finales que tuvo, según recuerdo:

Acabó como la última botella de vino de la bodega. 
Como una canción repetida sin cesar. 
Como secuela de película muda. 
Como un pez ahogado por hipo.
Como un gato en una perrera.
Como un refresco sin soda.
Como red inalámbrica sin internet.
Como cartón de leche vacío en la nevera.
Como teta de madre que nunca más lactará.
Como el humo de cigarrillo electrónico.
Como calambre en pie de un nadador durante una competencia.
Como una erección intermitente.
Acabó como la guitarra polvorienta de un bohemio muerto.

Creo que el plato fuerte fue tan dulce y el postre tan salado, que no quedaron mas ganas de comer y no por falta de apetito sino por miedo a la indigestión que produce lo impredecible de la gastronomía del amor.

martes, 4 de marzo de 2014

La zafra



José estaba parado mirando con un solo ojo hacia el horizonte, precisamente desde la costa. El ocaso anaranjado recreaba imágenes de un incendio distante que lo hizo recordar sonriente un amor que tuvo una década atrás:

“-¡Estás loco! No me podrás dejar- gritaba en llanto Nancy

- Claro que sí, no podrás creer lo fácil que te dejo. Ni te lo imaginas: Desde que salga por esa puerta no me volverás a ver.

Tomé mi bulto de mano, y emprendí un viaje hacia los cañaverales que quedaban frente a la casa. Perdiéndome entre hojas, sabiendo que ella me caería atrás. Sin embargo no fue así.

Pasaron solamente tres meses y decidí volver, solo para verla con otro. Y ya me lo sospechaba. Por eso no toqué la puerta ese día; en vez, me asomé por la ventana.

Ahí estaban besándose como nunca antes lo habíamos hecho, y menos a esas horas. No sentí celos que recuerde.

Me devolví al cañaveral y decidí acampar escondido solo para hablar con ella cuando saliera. No tenía idea de que hablaríamos, pero algo saldría en el momento.

Hasta que por fin apareció, bella como siempre: Iba a tender la ropa y dije:

-Hola Nancy que bella estás.

Eso fue lo único que dije y ella comenzó a gritar frenética. Desesperado la tomé y le tapé la boca adentrándola un poco al cañaveral y le dije:

-Cálmate Nancy

Pero no entendía y me manoteaba. Siempre tan impetuosa. Traté de calmarla pero no lo logré. En cambio, ella agarró mi machete que estaba en el suelo y me tiró a ciegas; lo único que encontré para defenderme fue palo de caña de azúcar, el cual cortó de manera desproporcionada.

Todo estaba pasando muy rápido y ella volvió a gritar, la embestí para taparle la boca nuevamente diciéndole que se calmara, pero seguía manoteando. Su nuevo novio salió en toalla a ver qué pasaba (Cosa que me distrajo por un instante). Ella se aprovechó y me hundió un dedo hasta lo más profundo de mi ojo izquierdo… Que dolor sentí; pero no hice bulla, mi reacción fue clavarla con el pedazo de caña más puntiagudo, atravesando su garganta de lado a lado. No tardó mucho en morir mientras yo seguía tapando su boca.

El nuevo novio se quedó frisado por dos segundos al ver la escena pero eso fue más que suficiente. A él si le tiré con el machete clavándolo en el mismo centro del estómago.

Me acosté bocarriba en medio de ambos cadáveres a pensar en que haría yo ahora con este ojo menos.

Corté un pedazo de tela del vestido de Nancy y me vendé, luego entré a la casa y dormí una siesta esperando a ver si llegaba alguien y descubría el crimen.

Al despertar salí y todo seguía como lo había dejado, entonces se me ocurrió cortarlos en pedazos razonablemente pequeños para esparcirlos… Y comenzar a quemar la caña; total, ya era tiempo de zafra…”



Terminó su recorrido de recuerdos y se devolvió a casa, donde su esposa que (por cierto) también se llama Nancy lo esperaba con sus dos hijos para la cena.